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La respiración es una señal de vida, pero también lo es de salud emocional. El misterio de la respiración es que ocurre en silencio, escondida en nuestro cuerpo y actúa de manera automática. Pero la magia ocurre cuando dirigimos nuestra atención hacia ella de manera consciente. En ese instante, comenzamos a comunicarnos con nuestro cuerpo de una manera totalmente diferente. En este blog vamos a hablar de la respiración consciente y de cómo influye en la salud emocional.

 La respiración tiene la capacidad de enviar señales a nuestro cuerpo y mente que cambian la manera en que ambos funcionan. Nuestra respiración puede enviar mensajes de estrés o de calma, por eso es tan importante escucharla. Nuestro cerebro se encuentra encerrado en su propia cueva oscura donde la única luz que existe, llega a través de los sentidos y de las ramificaciones del sistema nervioso que se expanden por todo nuestro cuerpo. Esta información junto con la actividad de nuestras neuronas, producen luz en esa oscuridad. El cerebro es el gran supervisor pero depende de esas extensiones para comprender lo que ocurre en nuestros órganos y para recrear la realidad en la que vivimos cada día.

El efecto de la respiración en nuestra salud mental

La respiración envía señales muy importantes a nuestro cerebro:

Inspiración

Cuando inspiramos, activamos la rama simpática de nuestro sistema nervioso autónomo, que activa todo nuestro cuerpo y mente. Pero como a nuestro cuerpo le gusta el equilibrio, tiene un proceso regulador maravilloso… la espiración.

Espiración

Cuando espiramos y expulsamos el aire de nuestros pulmones, activamos la rama parasimpática del sistema nervioso autónomo, que se encarga de las respuestas de calma y relajación.

Pero más allá del cerebro, nuestra respiración también se acompasa con el latido de nuestro corazón, acelerando su latido cuando inspiramos y reduciéndolo cuando espiramos. Solo con esto, ya podemos hacer una idea de la importancia de nuestra respiración en la salud física y mental.

¿Cómo afecta el estrés a la respiración?

En el siglo XXI respiramos mal, es un hecho. Respiramos lo justo para incorporar oxígeno en nuestro cuerpo, pero no siempre eliminamos bien el dióxido de carbono y eso nos pasa factura. La gran pandemia, más allá del Covid-19, es el estrés. Y lo curioso es que modifica la manera en que respiramos, nos obliga a hiperventilar, es decir, a respirar de manera rápida y superficial, por lo que inspiramos mucho y espiramos poco.

¿Cuáles son las consecuencias? Pues que nuestro cuerpo está hiperactivo y no se relaja lo suficiente. Y cuando el estrés es agudo o puntual (dura una semana), no hay problema. Pero cuando se hace crónico y comienza a acompañarnos durante meses o años, estamos enviando un mensaje claro a nuestro cuerpo: estamos ante una gran amenaza y no podemos relajarnos.

Este problema es tan grave, que algunas personas se están provocando respuestas de estrés solo por respirar mal. Y eso pasa una gran factura a su salud, pues comienzan a presentar síntomas de pre-diabetes porque su páncreas empieza a dejar de funcionar bien por las señales que han emitido sus glándulas suprarrenales a través del cortisol, “la hormona del estrés”. O tienen grandes cambios en su peso corporal. Por eso creo que respirar de manera adecuada es tan importante, porque comenzamos a comunicarnos con nuestro cuerpo desde otro lugar, enviando los mensajes correctos que nos producen salud y bienestar.

Consejos para practicar una respiración consciente

Quiero compartir contigo las pautas que sigo en mis sesiones para identificar cómo estás respirando y también para enseñarte a respirar de manera consciente y saludable.

Cierra los ojos

Lo primero que quiero que hagas, es que cierres los ojos y simplemente observes cómo estás respirando. Conéctate a tu respiración y siente cómo son tus inspiraciones. ¿Son cortas o largas? ¿Sientes que te falta el aliento?


Controla tu espiración

Observa cómo espiras… ¿sientes que tus pulmones se vacían por completo, sientes que ha quedado algo de aire dentro de ellos? Estos dos primeros pasos te ayudarán a conectar con tu respiración y con tu cuerpo.

Ejercicio de respiración

Tras un minuto observando tu respiración, empieza a tomar aire por la nariz y a expulsarlo por la boca. Intenta vaciar por completo tus pulmones y concéntrate en esa sensación agradable de vacío en ellos. Repite estas respiraciones completas 3 o 4 veces y observa cómo te sientes al vaciar tus pulmones.

¿Cuándo debo hacer este ejercicio? Al menos 5 minutos al día. En un mes comenzarás a observar cambios en tu cuerpo y en tu mente. Respirar conscientemente también te ayuda a cuidarte. Y la meditación guiada puede ser muy útil para ello. Por eso, aquí puedes descargar una sesión de cinco minutos para ayudarte a conectar con tu cuerpo y calmarte.

Si quieres saber más acerca de la respiración consciente o de cómo manejar el estrés en tu vida diaria, no dudes en contactar con nuestra especialista de We Doctor Elena Alameda Jackson. ¡Podemos ayudarte!

El Coronavirus ha llegado a nuestras vidas para crear profundos cambios en todas las áreas de nuestra vida.

Este cambio radical requiere por nuestra parte un ajuste, adaptarnos a las nuevas situaciones… confinamientos, limitación de la vida social, el uso de la mascarilla, mantener una buena higiene de manos, el teletrabajo, los cambios de horarios, el miedo al contagio, la preocupación por familiares más vulnerables, etc.

Como puedes comprobar, el Covid-19 ha revolucionado nuestra vida. Y este ajuste rápido a cambios mundiales, se ha materializado en la llamada “Fatiga Pandémica”.

Hace unos meses la OMS hizo público este término para retratar lo que muchas personas sentimos: estrés, agotamiento, apatía y desmotivación que alteran todas las áreas de nuestra vida.

Hoy quiero que conozcas de verdad a la fatiga pandémica y por eso te describo algunas de las maneras en que se presenta en tu vida, en tu cuerpo y en tu mente:

  • Estás más cansado y es un cansancio físico y emocional.
  • Ya no disfrutas tanto de las cosas como antes, en parte porque las has tenido que adaptar y hacer de otra manera y en parte porque estás agotado emocionalmente y sin energía.
  • Sientes que el mundo ha cambiado demasiado rápido, que los pilares que te mantenían en pie, se han derrumbado o al menos se han dañado.
  • Necesitas más tiempo para adaptarte a las cosas que la vida te trae, porque toda tu vida ha cambiado y necesitas tiempo para integrar estos cambios dentro de ti.
  • Sientes que vives en una “montaña rusa emocional”. Tus emociones cambian rápidamente, de pronto estás feliz y pasas a enfadarte, de ahí sientes tristeza y vuelves a sentirte tranquilo. Es normal, es señal de que tu mundo emocional se está adaptando  los cambios.
  • Necesitas llorar más. Esto es muy saludable, no debes preocuparte en exceso por ello, de hecho las lágrimas son la respuesta natural de nuestro cuerpo para liberar una emoción que se ha quedado estancada en nosotros, de modo que cuando lloras, regulas tus emociones.
  • Tu cuerpo se ha revolucionado. Una de las consecuencias de una pandemia global que dura ya más de un año, es que nuestro cuerpo ha entrado en el modo de “lucha-huida” propio del estrés. Y cuando estamos estresados, notamos que el cuerpo y la mente no funcionan como siempre, sentimos más preocupaciones, notamos nuestro corazón acelerado, respiramos mal y eso envía más mensajes confusos al cuerpo, sentimos que tenemos ganas de comer alimentos dulces, nos sentimos nerviosos y nos cuesta centrar nuestra atención en lo que hacemos.

Todo esto son señales de que tu cuerpo está luchando contra una gran amenaza…. ¿el antídoto?… TU MENTE.

  • “Epidemia onírica”: Se ha observado que desde que vivimos junto a la pandemia, se ha producido un aumento de los sueños que giran en torno al tema del Covid-19. Y aunque oficialmente no se incluye este signo dentro de la fatiga pandémica, creo que refleja una gran realidad… que nos estamos adaptando emocionalmente al Covid-19 y a las vacunas y regulamos lo que nos hacen sentir estos temas, en nuestros sueños.
  • Percibes menos riesgo en el contagio y eso te lleva a abandonar ciertas pautas que te ayudan a prevenir el contagio por Covid-19. El uso de la mascarilla es incómodo, a todos nos ocurre. Pero creo que la mascarilla me ayuda a cuidarme, a cuidar a mis seres queridos y a todas aquellas personas con quienes me cruzo por la calle, de modo que la mascarilla se ha convertido para mí, en un medio de cuidar a otros.

Como te he comentado antes, el antídoto del estrés, es tu mente. Porque todo depende de la manera en que interpretas la realidad…

¿Interpretas que todo lo que te ocurre es una gran amenaza para tu vida?… tu cuerpo entrará en estado de “lucha-huida” y comenzarás a vivir en el estrés.

¿Interpretas que lo que llega a ti son retos y oportunidades para crecer?… tu cuerpo estará en un estado de “aprendizaje y crecimiento”, donde te adaptarás mejor a los retos de la vida y aprenderás maneras alternativas de afrontar las situaciones vitales que lleguen hasta ti.

Tal vez pienses… parece muy fácil así por escrito, pero ¿cómo lo hago?

Hay muchas formas… y de ellas hablaré el día 19 de Marzo de 2021 a las 13:00h en el directo que voy a hacer en Instagram a través de la cuenta de WeDoctor: @wedoctor_es

En este Live de Instagram, profundizaré un poco más en la “Fatiga Pandémica”, te enseñaré técnicas rápidas y sencillas para regular tu estrés y ansiedad, responderé a todas tus dudas y a las de muchas personas que ya nos están haciendo llegar sus preguntas…

Y lo mejor de todo… solo por asistir te llevarás gratis un regalo… una guía que he creado para que comprendas realmente qué es la “Fatiga Pandémica” y profundices aún más en ti.

Todo esto será el día 19 de Marzo de 2021 a las 13:00h desde la cuenta de Instagram: @wedoctor_es

Puedes dejar tus preguntas y sugerencias en la cuenta de We Doctor pero también en la mía. Te invito a conectar conmigo, porque cada semana te hablo de cosas interesantes sobre psicología, atención plena y crecimiento personal. Sígueme en mi cuenta de Instagram: @cuidadopsicologico

¡Nos vemos el día 19!

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Página web: https://cuidado-psicologico.es/

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

El Covid-19 ha traído consigo muchos cambios a nivel personal pero también a nivel laboral y el teletrabajo ha irrumpido en nuestras vidas.

Esto no siempre es fácil y por ello compartí en otro post, algunos consejos que puedes seguir para teletrabajar conscientemente. Puedes leerlo aquí: https://we-doctor.com/teletrabajando-conscientemente/

Más allá de estas adaptaciones logísticas que necesitas hacer para trabajar desde casa y hacerlo conscientemente, creo que también debes regular las muchas emociones que pueden aparecer en ti en estos momentos. Acompáñame por este recorrido emocional donde aprenderemos a vivir plenamente también con nuestras emociones.

Estrés… las situaciones que dan un vuelco a toda nuestra vida, tienen la capacidad de desencadenar la respuesta de estrés porque nuestra mente interpreta que vivimos una gran amenaza. El estrés es una respuesta física y emocional que podemos regular para que el estrés agudo no se convierta en crónico. Algunos consejos rápidos que puedes seguir para reducir tu estrés, son:

  • Mantén una rutina de sueño saludable.
  • Sigue una dieta equilibrada llena de antioxidantes (legumbres, frutas, vegetales, bayas, nueces).
  • Realiza actividades que te conectan contigo mismo y relajan (caminar, escribir, meditar, dibujar, cantar).
  • Respira de manera consciente y calmada durante al menos 5 minutos al día.
  • Apóyate en seres queridos, amigos y compañeros que te comprenden y escuchan.
  • Escucha a tus emociones y pensamientos… recuerda que no duran por siempre.
  • Cambia la palabra amenaza por oportunidad.
  • Tómate al menos un día a la semana libre de responsabilidades y trabajo.

Ansiedad… La ansiedad y el estrés son grandes amigas que pueden aparecer juntas. De hecho, los síntomas del ataque de pánico, no es otra cosa que la respuesta de estrés de nuestro cuerpo cuando identificamos una amenaza.  La gran diferencia entre ansiedad y estrés, está en nuestra mente, en el aspecto cognitivo que determina lo que pensamos, sentimos y cómo nos comportamos.

En estos tiempos que estamos viviendo, la ansiedad puede acompañarnos y altera toda nuestra vida… la manera en que nos sentimos con nosotros mismos, el modo en que nos relacionamos con los demás, fumar o consumir más alcohol para intentar relajarnos (lo que nos provoca más problemas a medio plazo), pensamientos que nos hacen ver la vida de manera catastrófica, como si lo que vivimos no tuviera solución o fuera el apocalipsis, el final de todo.

Todo esto te produce mucha angustia que sientes también en tu cuerpo… tal vez sientes que tu corazón late rápido, tal vez sientes dolores musculares o en tu abdomen, tal vez incluso has notado que tienes diarrea. Todas estas cosas son signos de la ansiedad que te acompaña. El mejor consejo que te puedo dar para regular tu ansiedad y reducir su intensidad, es…

  • Respira con calma y conscientemente. Si no sabes por dónde empezar… te lo pongo fácil… descárgate gratis esta breve meditación que te ayudará a conectar con tu respiración y a calmarte: http://cuidado-psicologico.es/meditacion-3-anclas/

Preocupaciones… Otra de las cosas que sentimos cuando en nuestro hogar hacemos la vida familiar y laboral, son miles de preocupaciones… temor a que no haya silencio, a no tener un espacio propio donde trabajar, a que se cuelen sonidos propios de un hogar en la reunión por videoconferencia, a que internet no funcione bien… y así poco a poco, te vas agobiando y angustiando… enredándote en tus pensamientos y preocupaciones.

Es normal que te preocupes por estos temas y tantos otros en estos tiempos que estamos viviendo, pero debes saber que puedes reducir tus preocupaciones. Te cuento algunos secretos de tu mente que tal vez no sabías…

  • La función de tu mente es crear pensamientos… así de fácil.
  • Los pensamientos no duran eternamente.
  • Tu atención da poder a tus pensamientos.
  • Los pensamientos y preocupaciones toman mucha fuerza porque les atiendes y te enredas en
  • Hay una metáfora budista que me encanta para liberarme de mis preocupaciones… Imagina que tu mente es un cielo azul intenso… en ese cielo, de vez en cuando, aparecen nubes (pensamientos). Cuando sientas que esos pensamientos son muy intensos, imagina que son nubes que viajan y se mueven poco a poco por el cielo azul de tu mente hasta que desaparecen… no te aferres a los pensamientos… son nubes… y si no puedes abrazar una nube, tampoco lo hagas con tus pensamientos.

Naturalidad… En tiempos de Covid-19, la vida profesional y personal, convergen. En ocasiones hay varias personas teletrabajando en la misma casa y puede ser habitual que tus hijos pequeños se aburran de estar solos y te visiten para hacerte el día más agradable.

El caso es que tu hijo no entiende de reuniones por videoconferencia y tal vez te visite en el momento más inapropiado. Muchos padres se avergüenzan, pero yo creo que debemos ser naturales y ser padre o madre es igual de importante que ser un buen profesional. 

Mi consejo es que seas natural si tu hijo o hija aparece en la reunión o entrevista, realmente no pasa nada. Atiende a tu hijo, explícale por qué no puede estar contigo y llévale de vuelta a la habitación o actividad que estaba haciendo antes de que te acompañara. Habla a tu hijo como a un adulto porque lo comprende todo y cuando muestras paciencia y te comunicas con él o ella, le estás enseñando habilidades emocionales.

Fatiga Pandémica… Se ha observado que un efecto colateral de la pandemia del Covid-19, es la presencia de mucha fatiga tanto en pacientes infectados como en personas sanas pero que han tenido que adaptar su vida al confinamiento. La OMS ha bautizado a este síntoma “fatiga pandémica”, lo que me recuerda un poco al estrés y un poco a los síndromes de fatiga crónica. Si tú también te sientes agotado y fatigado, hay algunos consejos que puedes seguir:

  • La escasa energía te impide hacer nada, pero justo debes hacer lo contrario.
  • Planifica actividades que requieran un esfuerzo bajo-medio y que te gusten.
  • Moviliza tu cuerpo de manera saludable (camina 30 minutos al día como mínimo, haz yoga, pilates, medita).
  • Mantén una rutina de sueño saludable: duerme 7-8 horas por la noche, evita siestas a lo largo del día que te puedan restar horas de sueño nocturno, evita el uso del móvil o tablet antes de dormir, no realices actividades que te activen mucho por la noche, relájate en la cama escuchando meditaciones o sonidos de naturaleza.
  • Si sientes que además de la fatiga hay problemas emocionales, contacta con un psicólogo.

Cuando te cuidas emocionalmente, trabajar desde casa se puede convertir en algo positivo.

 

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Página web: https://cuidado-psicologico.es/

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

Una de las consecuencias del Covid-19, ha sido la llegada del teletrabajo… deseada por algunos, odiada por otros.

Más allá de que nos guste o no esta nueva manera de trabajar, es una realidad que ha llegado hasta nosotros y que podemos aprovechar para conocernos más y aprender a vivir conscientemente.

Sé que la vida es complicada y que en ocasiones mantener el equilibrio entre la vida personal y profesional es difícil, especialmente cuando ambas facetas vitales se unen y se desarrollan en un mismo espacio. ¿Quiere esto decir que es imposible adaptarse al teletrabajo?

Mi respuesta es un rotundo no, no es imposible. Siempre podemos adaptarnos, siempre podemos modificar aquello que ya no encaja con quienes somos y lo que necesitamos. Y en ocasiones aquellas cosas que nos hacen sentir incómodos, son la excusa perfecta para conocernos mejor (saber lo que queremos y lo que no) y también nos ayuda a cambiar aquellas rutinas que no nos ayudan.

Hoy quiero darte algunas pautas muy prácticas para que puedas trabajar y vivir en un mismo lugar sin perder la cabeza. Allá vamos…

Espacios donde vivir y trabajar… Uno de los problemas que podemos tener es asignar diferentes espacios a nuestra vida personal y de ocio y a la vida profesional. Sé que algunas casas son pequeñas y no se dispone de una habitación que pueda ser un despacho, pero eso no es excusa para usar tus espacios de una manera consciente. Algunos consejos que puedes aplicar desde hoy mismo son…

  • Te recomiendo trabajar en una mesa y sentado en una silla donde puedas mantenerte erguido y atento.
  • Evita trabajar desde el sofá. El sofá es muy cómodo y a veces nos abraza fuerte, lo que nos descentra.
  • Intenta estar en una habitación bien iluminada y donde haya silencio para poder concentrarte.
  • Si vives en una ciudad y el ruido de la calle te molesta, escucha música relajante o sonidos de naturaleza que te ayuden a centrarte y a sacar toda tu creatividad.
  • Es importante que definas un lugar donde trabajarás para que sepas que ese es tu despacho (puede ser en el salón, en tu habitación o en la sala de estar), pero cuando acudas a ese lugar, tu mente debe identificar que tu jornada laboral comienza.

El dilema de la ropa: ¿me visto o me quedo en pijama?… este es el gran dilema del teletrabajo cuando nadie nos ve. Mi primer consejo es que no te quedes en pijama… ¿acaso irías en pijama a tu oficina? Si tu respuesta es “No”, tampoco trabajes en pijama en casa. Algunas cosas que puedes hacer a este respecto, son:

  • Puedes ponerte un chándal o ropa de sport que te haga sentir có
  • Tu mente necesita saber que estás trabajando, no pasando el rato frente al ordenad
  • Te aconsejo que tus rutinas diarias de ducha y arreglo personal, se mantengan como habitualmente.
  • El pijama es como el sillón… es muy cómodo y calentito pero nos confunde al pensar que si estamos en casa con el portátil, estamos haciendo algo intermedio entre trabajar y descansar.

El arte de planificar… Cuando trabajas desde casa, es muy importante que fijes unos horarios de trabajo y otros de ocio o descanso. Si no tienes claros tus horarios diarios y semanales, te sentirás perdido y el teletrabajo se convertirá en un monstruo del que huir. Algunas pautas que puedes seguir, son:

  • Rellena una tabla como la que te muestro a continuación, donde indiques lo que harás por horas.
  • Recuerda reservarte tiempo para comer y descansar.
  • Plantea tu jornada laboral de tal manera que puedas conciliar el trabajo con tus responsabilidades personales.
  • Te aconsejo que planifiques el momento de tus comidas, del trabajo y de tu tiempo libre.
  • Tu mente necesita organización y rutinas para poder rendir adecuadamente.
  • Marca una hora de inicio y fin de tu jornada laboral e intenta cumplirlo.

Llevo más de siete años trabajando desde casa y estos últimos meses he tomado la saludable rutina de rellenar una tabla como esta cada semana. Desde que lo hago, siento que aprovecho mejor mi tiempo y que me centro más al saber las tareas pendientes que tengo que realizar. Te propongo que tú también lo uses.

Conciliar en tiempos de teletrabajo… Para poder conciliar de manera óptima, debes ser muy organizado y planificar muy bien tus jornadas laborales. Por eso te animo a rellenar la tabla que he incluido arriba. El trabajo es importante, pero tu vida personal también lo es… no lo olvides.

A la búsqueda de momentos de relax… Sé que tal vez más que una búsqueda, te puede parecer una cacería porque los momentos para relajarte y volver a ti mismo, se han esfumado. Las causas son muchas: desde no poder tener la vida social que solías tener, pasando por sentirte encerrado en casa todo el día, hasta el hecho de que tus responsabilidades parecen haberse multiplicado.

Los momentos de relajación y espacios que te ayuden a encontrarte contigo mismo, no van a llegar a ti libremente… tienes que buscarlos de manera activa, en ocasiones incluso tienes que planificarlo.  Algunas pautas que puedes seguir, son:

  • A lo largo de la jornada laboral, haz breves descansos de 10-15 minutos para tomarte una taza de té, respirar conscientemente o salir a la terraza a tomar un poco el sol.
  • Resérvate el fin de semana para ti, o al menos la mañana del sábado o domingo para descansar, caminar, meditar, salir a la naturaleza, leer o hacer aquella actividad que te ayuda a desconectar.
  • Intenta tener al menos una hora al día para desconectar de tu trabajo y hacer alguna actividad que marque el fin de la jornada (meditar, cocinar, hablar con tus seres queridos, jugar con tus hijos…).

Teletrabajando conscientemente… Trabajar de esta manera, también supone aprender a desconectar del trabajo. Sé que es más complicado cuando trabajas desde casa porque el portátil lo tienes a mano, tal vez te lleguen correos en horario fuera de la jornada laboral o incluso tengas una avalancha de trabajo. Las fronteras entre tu vida personal y la profesional se han difuminado y no sabes qué hacer para desconectar de tus responsabilidades laborales.

Hay una técnica que te puede ayudar a desconectar de tu trabajo… es muy sencillo, tan solo consiste en que habilites un cajón, una caja o la parte de un armario de tu casa, donde puedas guardar todas las cosas que usas para teletrabajar y así no tener a la vista las herramientas laborales. Al tiempo que guardas todas estas cosas, puedes imaginar que con ello, guardas también tus preocupaciones y temas pendientes.

Una vez que cierres el lugar donde has guardado todo, siente cómo vuelves a ser tú mismo, para ello toma tres respiraciones profundas y comienza alguna actividad que te ayude a ser consciente de tu vida personal.

Respirar y volver al presente… Mi gran consejo es éste… respira… Pero respira de manera consciente, observando cómo el aire entra y sale de tu cuerpo, la manera en que tu abdomen se infla y desinfla con cada inspiración y espiración, dejándote fluir con la relajación profunda que sientes cuando te conectas a ti mismo, a tu cuerpo, a la respiración.

Y para que te resulte un poco más sencillo respirar y vivir conscientemente, te regalo una breve meditación. Puedes descargarla desde aquí: http://cuidado-psicologico.es/meditacion-3-anclas/

Recuerda… puedes teletrabajar conscientemente… depende de ti…

 

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Página web: https://cuidado-psicologico.es/

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

Cuando hablo de salud mental, siempre me ha parecido que me estoy refiriendo solo a aquellas personas que tienen un trastorno de ansiedad, depresión o cualquiera de los síndromes que aparecen en el DSM-V, el libro que recopila los trastornos psicológicos.

Lo cierto es que la salud mental es mucho más amplia y al final se refiere a nuestro bienestar, a vivir la vida plenamente. Y es que creo que todos los seres humanos queremos sentir bienestar y sentirnos plenos. Por eso la salud mental es un tema que nos incumbe a todos y que debemos reivindicar.

Tu salud mental se desarrolla en torno a cinco elementos que puedes comenzar a cuidar desde hoy para que tu vida mental esté llena de salud:

  • Emociones: Son las guías de tu vida. En la sociedad occidental, se le ha quitado importancia a las emociones porque se cree que nos pueden dañar, que nos impiden ser racionales y por tanto nos hacen tomar decisiones impulsivas. Lo cierto es que esas son las consecuencias de no atender a nuestro mundo emocional, de rechazar lo que sentimos en lugar de aceptarlo e integrarlo.

Tal vez pienses que tus emociones viven en tu cerebro… lo cierto es que las emociones también nacen en tu corazón e intestino, tanto es así, que tu cerebro emocional (el sistema límbico) va tomando forma con la información que le llegan de tu corazón e intestino. Esto me ayuda a comprender que la salud mental no está solo dentro de tu cráneo, sino que en realidad, vive en todo tu cuerpo.

Las emociones son tus amigas, vienen a avisarte de peligros, guían tu atención hacia lo que es importante para ti, para vivir. Las emociones también son avisos para que te cuides más, para que descanses. Pero también es cierto que en ocasiones son tan intensas que paralizan todo tu mundo, por ello es muy importante que aprendas a regularlas.

Algunas maneras de regular tus emociones y mantener tu equilibrio emocional, son: Respirar con calma y serenidad, dedicarte tiempo, descansar, hacer actividades que te motiven y te llenen de energía, caminar por la naturaleza, hablar con otras personas, meditar, hacer yoga, pilates o tai-chi, explorar más cosas de ti mismo por medio de la lectura o documentales. Y si tienes muchos problemas para regular lo que sientes, puedes acudir a un psicólogo que te ayude a conocerte mejor.

La respiración es la base de tu salud física y mental. Por eso, para reivindicar la importancia de tu salud mental, hoy te regalo una breve meditación en mp3 donde te enseño una técnica de respiración muy sencilla que te ayudará a contactar contigo mismo y a volver a ti de nuevo. Puedes descargarla desde aquí: http://cuidado-psicologico.es/meditacion-3-anclas/

  • Pensamientos: Son producciones de tu mente, de hecho la función de la mente es crear pensamientos. Lo que ocurre es que en ocasiones nos fusionamos con ellos de tal manera, que creemos que nosotros somos los pensamientos, cuando en realidad somos meros obser

Desde el budismo, nos ayudan a convivir con los pensamientos desde la aceptación y la calma. En lugar de rechazar los pensamientos desagradables, tan solo obsérvalos, acéptalos plenamente y visualízalos como nubes sobre el cielo azul. Los pensamientos no duran eternamente, deja que sigan su camino, no te aferres a ellos, no les atiendas y les hagas más fuertes al alimentarlos… simplemente fluye… deja que los pensamientos sigan su camino y disfruta del cielo azul.

  • Auto-diálogo: Con este nombre me refiero al monólogo interno que tienes contigo mismo. Tal vez seas consciente de él o tal vez no, pero este diálogo interno siempre te acompañ El contenido de ese monólogo, depende de tus creencias, de la confianza y amor que te tienes a ti mismo, de si eres tu peor crítico o esa abuela amorosa que te apoya siempre.

En mi práctica profesional me he dado cuenta de que existe un ciclo que he llamado “ciclo emociones – pensamientos – auto-diálogo”. Es un ciclo que ocurre en tu mente, donde las emociones crean tus pensamientos y éstos a su vez determinan el monólogo interno que tienes contigo mismo. Lo positivo de este ciclo, es que cambiando cualquiera de los tres elementos que lo componen (emociones, pensamientos y autodiálogo), puedes cambiar el resto. Fíjate en el poder que tienes. En la siguiente figura tienes más información sobre este ciclo.

  • Cuidarte desde dentro: Y es que al final, tu salud mental nace desde dentro y por eso tienes que cuidarte. Puedes cuidarte observando tus emociones y aceptándolas tal y como son, también lo puedes lograr al no abrazarte con fuerza a tus pensamientos y para reducir ese abrazo, puedes respirar con calma y serenidad. Otra manera de cuidarte desde dentro, es observando cómo te hablas, las palabras que usas y el tono en que te hablas.

Cuidarte también supone respetar tus tiempos emocionales y llorar cuando lo necesites, aceptar que tienes ansiedad y buscar estrategias que te ayuden a regularla, romper el mito de que acudir al psicólogo es solo “para locos” y acudir a un profesional que te ayude a conocerte mejor y a aprender recursos que te ayuden a crecer desde dentro.

  • Tu cuerpo como protagonista de tu salud mental: Como te dije antes, tu mente y tu salud mental no viven solo en tu cerebro, de hecho vive en todo tu cuerpo. Debes saber que las neuronas viven en tu cerebro pero también en tu corazón y en tu intestino, lo que quiere decir que estos órganos son inteligentes en sí

La salud mental es holística porque incluye lo que sientes y piensas, pero también la manera en que funciona tu corazón, el modo en que tu intestino segrega neurotransmisores como la serotonina (esencial para tu equilibrio emocional) y depende también de tu microbiota (la colonia de microbios que viven en tu intestino que forman parte de tu sistema inmune).

El cuerpo es una extensión de tu mente, de modo que cuídalo, respétalo, movilízalo y escúchalo.

Recuerda que tu salud mental se encuentra en cada célula de tu cuerpo, de modo que cuida tus emociones, cuida tus pensamientos y si necesitas ayuda, busca a un profesional que te ayude… al fin y al cabo te mereces vivir plenamente.

 

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

¿Cómo preparar la vuelta al colegio?

Con la llegada del mes de septiembre damos por finalizadas las vacaciones de verano, las cuales han supuesto para nuestros hijos unos meses sin ir al colegio, teniendo en cuenta que debido a la situación sanitaria que estamos viviendo desde el mes de marzo a causa del Covid-19 se añaden unos meses más. Se termina un periodo intenso lleno de momentos agradables, de desconexión…mezclados con incertidumbre, por lo tanto, no debe extrañarnos que para muchos la idea de tener que volver al colegio no tenga mucho aliciente y se viva con dudas, ya que saben que se van a encontrar ante una nueva rutina escolar, y además algunos también se enfrentan a nuevos centros, nuevos compañeros, nuevos profesores …

No nos olvidemos que son niños con defensas emocionales diferentes a las nuestras, por este motivo; los padres (quienes somos el principal sustento emocional), debemos estar atentos para poder ayudarlos y comprenderlos de la mejor manera posible para que la vuelta a las clases sea lo más natural y relajada posible.

La actitud que nosotros mostremos más algunas pautas para animar a los pequeños y reorganizar sus rutinas serán de mucha ayuda.

¿Cómo podemos ayudarles?

Aquí os facilito unas pautas que considero básicas para que la vuelta al cole sea lo menos traumática posible para nuestros hijos.

Es importante que les demos ejemplo a nuestros hijos y no les transmitamos ideas negativas sobre la pereza que da volver a la rutina junto a la incertidumbre y el miedo por la situación sanitaria que estamos viviendo…

Pensemos que observan y imitan lo que decimos y hacemos, así que os recomiendo que resaltéis el lado positivo de la vuelta al colegio y de las actividades extraescolares tipo: “verás de nuevo a tus amigos”, “aprenderás cosas nuevas”…

Si durante el verano los niños han realizado algunos deberes o han leído, la vuelta a la normalidad les resultará menos costosa porque su rutina veraniega no habrá desconectado del todo de la escolar; particularmente yo recomiendo (aunque hayan aprobado el curso): escribir un diario de verano, leer, repasar conceptos con un cuadernito de verano…

  • Regular horarios.Algunos días antes de empezar el colegio es conveniente que graduemos progresivamente los hábitos: hora de irse a la cama, levantarse, comidas… de manera que poco a poco se retome la rutina habitual y el cambio no sea tan radical.  Además no deberíamos eliminar todas las actividades de ocio de golpe cuando empiecen las clases.
  • Es habitual que sientan un poco de miedo ante lo desconocido: en qué clase les va a tocar, si van a tener que llevar la mascarilla puesta todo el día, qué profesor/a tendrán, si el curso será difícil, si volverán a confinarlos…
    Si es un cambio de ciclo y cambian de edificio (como es el caso de primaria a secundaria), se preguntan cómo les irá la nueva etapa, si congeniarán con los nuevos compañeros, si las clases serán presenciales todo el curso o tendrán que trabajar online si hay brotes de Covid… Hablemos con ellos sobre futuras dudas que tengan, escuchemos sus necesidades y acompañemos en este inicio de etapa.

Ante todo esto, es bueno que sientan que sus preocupaciones son importantes para nosotros, que les escuchamos, que les apoyamos, pero sin reforzar.
Una vez terminen de comunicarnos aquellas inquietudes que tengan, les debemos explicar que es normal que estén nerviosos, pero debemos hacerles saber que aunque comprendemos que se sientan así, plantearles que ellos pueden, que incluso se lo pueden pasar bien, que vamos a estar a su lado, y que se puede elaborar un plan para conseguirlo, es básico para que se sientan más seguros.

  • Hacer que se ilusionen. Es bueno que les hablemos mucho de sus amigos y de lo bien que se lo pasan en el colegio con ellos; recordarles aquellas actividades que les gustan y que no pueden hacer en casa como por ejemplo: compartir momentos divertidos de juego y/o risas con sus amigos cuando salen al patio.
  • Preparar el material. Implicar a nuestros hijos en la compra del material escolar puede ser un buen momento para ir hablando de la vuelta a las clases: preparar mochilas…
  • Dar importancia al primer día. Nuestros hijos se sentirán mucho más seguros si los acompañamos nosotros el primer día de clase, deben saber que estaremos allí para ayudarles con sus miedos, dudas, inquietudes… es fundamental que el primer día se haga sin prisas y con calma para no añadir todavía más estrés.
  • Actividades extraescolares. Elije aquellas que les gusten: si les gusta jugar a fútbol no los apuntes a piano porque te guste a ti, elige aquellas actividades extraescolares que puedan disfrutar.

No os olvidéis de empezar el curso con buen pie: podéis establecer un compromiso en el que se comprometan a adquirir nuevos hábitos, que sean autónomos en el estudio, que se responsabilicen de sus mochilas y que sean ellos los que se las preparan por la noche; nada de buscar los deberes o la guitarra por la mañana.

Debemos dejarles claro desde principio de curso que son ellos los que tienen que estudiar y hacer los deberes, que cada niño es responsable, ya se ha acabado el chat de madres y padres donde se preguntan los deberes, se cuelgan y hasta se resuelven entre todos.

El cambio debe vivirse como algo positivo, debemos enfocarles las cosas positivas tipo: verás y hablarás con tus amigos, aprenderás cosas nuevas, en caso de confinamiento estarás unos días en casa y según evolución volveréis de nuevo a clase, pero no dejarás de estudiar y hacer tus tareas…

Si te surge alguna duda o tienes alguna preocupación al respecto, te invito a que contactes conmigo; y si crees que este post puede ayudar a alguien, te invito a que lo compartas.

 

Aida Canals López

Psicóloga General Sanitaria

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Psicóloga de We Doctor

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Ser cuidador de una persona dependiente no es fácil… tienes que adaptar toda tu vida a esta nueva responsabilidad, que se puede convertir en un reto que te agota física y emocionalmente.

Por eso digo que convertirse en cuidador es un proceso, porque nadie nace sabiendo cuidar a una persona que no puede realizar las actividades básicas como asearse, movilizarse, comer, ir al baño, etc.

Creo que lo que nos impulsa a cuidar a otros, es el amor y es precisamente en esta emoción tan poderosa, donde hallamos la fuerza para acompañar en los peores momentos, donde encontramos la energía diaria que necesitamos para no abandonar, para cuidar hasta que el cuidado sea imposible de hacer en el propio domicilio.

Los retos que afrontan los cuidadores, son muchos… algunos de ellos son:

  • Ser malabaristas de obligaciones: La tarea de cuidado se suma a las muchas otras responsabilidades que tienes en la vida. En ocasiones te sientes incapaz de continuar porque estás exhausto y sientes que nada tiene sentido. Si no te cuidas, si no te dedicas tiempo y si no acudes a un psicólogo que te apoye, este exceso de tareas puede hacerte claudicar en el cuidado, adelantando la institucionalización del ser querido en una residencia o haciendo habituales las hospitalizaciones.
  • El miedo y la incertidumbre se convierten en compañeros: Cuando no sabemos qué hacer ni cómo, la incertidumbre se convierte en miedo y el miedo nos paraliza, nos impide afrontar las muchas situaciones que el cuidado traerá hasta nosotros. Para combatir la incertidumbre y el miedo, debes informarte, consulta a tu médico de cabecera, consulta a tu enfermera de atención primaria y no dudes en preguntar cualquier duda… las preguntas te hacen crecer. Rompe con el mito de que las dudas son reflejo de tu ignorancia… al contrario, indican que deseas aprender y evolucionar.
  • El amor-odio por tu ser querido dependiente: Esta ambivalencia de emociones es normal. El amor te empuja a cuidarle pero la convivencia puede ser difí Tú te estás adaptando a muchas cosas nuevas, pero tu ser querido también lo hace… de hecho tiene que aceptar que ya no es independiente y que si necesita cualquier cosa, tiene que pedirte ayuda, y eso nunca es fácil… Hay personas que se adaptan mejor a esta dependencia y otras personas que tienen más dificultades. Si observas que tienes grandes problemas para cuidar porque sientes mucha ira hacia tu ser querido, acude a un psicólogo que te pueda ayudar a regular tus emociones y te acompañe por el camino del cuidado.
  • Necesitas 48 horas al día para llegar a todo: Es así… las 24 horas habituales del día no llegan para todo lo que tienes que hacer. Asumes muchas responsabilidades y eso te agota.

Algunas cosas que puedes hacer para que el día tenga el tiempo suficiente, son: delegar aquellas tareas que puedan hacer otras personas, busca cuidadores alternativos para tener más tiempo para ti, planifica bien cada día, las comidas semanales, la medicación, las citas médicas… conviértete en un planificador experto.

El objetivo no es cuidar por obligación, lo ideal es que te conviertas en un cuidador consciente. Este tipo de cuidador, cuida desde el amor hacia la otra persona, desde su esencia. Y para ello, tienes que estar en contacto contigo mismo, debes conocerte profundamente, debes darte tiempo y aceptar que habrá días que tú te sientas agotado y necesitarás descansar y que también habrá días que tu ser querido dependiente estará de mal humor.

La tarea de cuidado ha llegado a tu vida para aprender a cuidarte a ti mismo también, a darte cuenta de que tú eres importante y por eso debes dedicarte tiempo, relajarte e invertir en ti. Y logras todo esto cuando vives en el presente, cuando dejas atrás el pasado y empiezas a vivir hoy, sin anticipar, sin recordar tiempos pasados. Es un reto, lo sé…

Yo también he sido cuidadora de mi abuela materna. Durante 8 meses, mi madre y yo nos convertimos en cuidadoras de una enferma de Alzheimer… de modo que sé lo que se siente y sé que hay días donde el amor no es suficiente y debes traer a ti tu mejor actitud y hallar la serenidad que habita en tu cuerpo.

Esa experiencia ha cambiado toda mi vida personal y profesional y me di cuenta de las muchas necesidades emocionales que tienen los cuidadores. Por eso me decidí a escribir el libro “Guía emocional para Cuidadores”, para acompañar en la distancia, para ser ese apoyo que necesitan los cuidadores.

Puedes consultar la sinopsis del libro, acceder a algunas páginas del primer capítulo y adquirirlo, desde esta página web: https://www.faeditorial.es/editorial/ciencias-sanitarias/guia-emocional-para-cuidadores-libro

Recuerda… nadie nace sabiendo cuidar… como todo en la vida, vamos aprendiendo según recorremos el sendero del cuidado.

No te olvides de ti… cuídate.

 

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

QUÉ ES LA PREOCUPACIÓN EXCESIVA

¿Por qué hay una  tendencia a  la preocupación excesiva ? Ocuparse en un problema mentalmente es una forma bien vista de solucionar y tratar aquello que se quiere resolver.De hecho hay una visión negativa de aquellas personas que «no se preocupan por nada». Preocuparse en general es mejor visto  que no preocuparse por nada. Ante la duda preferimos, pecar de exceso que de defecto. A preocuparse además se le añaden características como responsable, competente, etc

La preocupación excesiva se caracteriza por ser excesiva, persistente e injustificada. Es persistente  porque no desaparece.Excesiva porque es mayor de la que se sentiría en esa situación.  Injustificada porque no es proporcional. La persona se da cuenta de que es exagerada, pero no la puede evitar. Piensa que está fuera de su control. Como consecuencia aparece la  sensación de estrés e inquietud.

Cuando la persona está  preocupada, sufre malestar emocional. Realmente con la preocupación se busca alivio emocional. Sin embargo lo que se logra es perjudicarse más y reactivar el malestar emocional.

¿Cual es el límite de la preocupación excesiva?. Cuando esta ocupación, se carga  de connotaciones negativas. y además no llega a resolverse de forma natural. Entonces se entra  en la preocupación real. Preocuparse es el problema, no la solución.

 «Hay personas que tienen preocupaciones excesivas, persistentes e injustificadas ante los problemas del día a día».

CONSECUENCIAS DE LA PREOCUPACIÓN EXCESIVA

Hay personas que se preocupan por cosas sin importancia y trivialidades. Realmente desean dejar de preocuparse en exceso,  pero sienten que no pueden. Por  ello aparece una bajada en la productividad laboral, en la vida social  de la persona. Esto se debe a que la preocupación  consume mucha energía. La angustia deja sin fuerza para las actividades diarias del día a día. Éstas se ven perjudicadas de forma clara. Además el cansancio de mantener la mente en problemas, sean estos reales o anticipados, cambian el estado de ánimo.Otra consecuencia de ello es que alteran el carácter. Esto hace que la persona se vuelva más irritable, con mayor tensión.

«Ven que su preocupación es excesiva pero no pueden parar ».

SÍNTOMAS:

Los consecuencias de la preocupación constante y excesiva, se dan a dos niveles:

A nivel psicológico:

  • Fatiga, sensación de cansancio
  • Dificultades para concentrarse, irritabilidad, inquietud e impaciencia
  •  Sensación de descontrol del pensamiento
  • Problemas de sueño
  • Nerviosismo
  • Evitaciones de lugares, temas o personas

A nivel físico:

  • Dolores y tensión muscular
  • Reducción de protección del sistema inmune
  • Aumento del ritmo cardíaco y respiración

CARACTERÍSTICAS DE UNA PREOCUPACIÓN SALUDABLE O ADAPTATIVA

  • Breve, objetiva, razonada, manejable se puede controlar
  • limitada en el tiempo
  • No tiene síntomas físicos
  • Desencadenante identificable
  • Se produce con temas concretos
  • No afecta al funcionamiento psicosocial
  • Facilita dedicar la atención y comportamiento para dedicarse a ese tema
  • Motiva a resolver los problemas o dificultades y a poner en marcha acciones para reducir la amenaza

La preocupación saludable se caracteriza por llevar a la acción. Además implican la resolución de los problemas cuando estos están bajo nuestro control. Es activa, útil y resolutiva. Se encamina a afrontamiento del problema y a la búsqueda de soluciones.

TIPOS DE PREOCUPACIONES

  • Preocupaciones por acontecimientos del pasado

Cada vez que la persona trae al presente el pasado, revive su dolor. Además pensar y pensar en el pasado de forma rumiativa no va a cambiarlo. No se trata de olvidarlo, está ahí y sucedió. Tampoco de intentar no recordarlo. La forma correcta es aceptar lo que pasó y decidir seguir con el camino que la persona se haya marcado. La vida sigue, vivir el presente a pesar de ese dolor por el pasado.

«El pasado no cambia, yo si puedo».

  • Preocupaciones por el futuro

El futuro nunca está totalmente controlado  y causa preocupación. A la persona le cuesta  vivir con alta incertidumbre. Es más  vive con  anticipación negativa del futuro. Trata de responder y controlar el futuro anticipándose negativamente a él. Esta preocupación no deja vivir el presente y disfrutar de él.

 «La preocupación es como una mecedora, te da algo que hacer, pero no te lleva a ninguna parte »

Erma Bombeck

  • Preocupación que no depende de la persona

Si esa preocupación no depende de la persona, no va a conseguir ninguna solución preocupándose por ella. Más bien logrará incrementar el malestar, ocupándose de algo que produce daño. Cuando la persona se da cuenta de ello, se pueden utilizar estrategias para no preocuparse por aquello que no merece la pena ni el tiempo. Es un entrenamiento mental que lleva a centrarse en lo que realmente importa y está a nuestro alcance solucionar.

  •  Preocupación por lo que no tiene solución

Es una preocupación que está condenada al fracaso porque es inútil. Nunca llevará a una acción para resolver el problema. Dar vueltas pensando en aquello que no tiene arreglo,  conduce a perder el tiempo y a incrementar malestar emocional.

  Cuando empiezas a disfrutar más y preocuparte menos te das cuenta que todo es más sencillo.

 

Toñi de la Puente Redondo

Psicóloga. Master en Psicología Clínica.

Experta en Psicología Cognitivo – Conductual. Terapias de 3ª Generación.

Consulta física y online.

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El miedo es una emoción poderosa, capaz de arrebatarnos la calma e impulsarnos a huir. Creo que la emoción que es capaz de anular el miedo es el amor. Siempre podemos encontrar en el amor nuestro cobijo, es la emoción que aleja el sufrimiento y el temor, la tristeza y la ansiedad. El amor es nuestra emoción comodín, podemos acudir a ella en todo momento, en cualquier situación.

Una de las maneras en que el amor aparece en nuestra vida, es a través de la gratitud. Me gusta pensar en ella como en una hermosa semilla a la que cuidamos diariamente, es una semilla que vive dentro de nosotros y la cuidamos regándola con palabras amorosas, hacemos que crezca a través de nuestra respiración consciente, esta semilla también se desarrolla gracias al amor que tenemos por nosotros mismos y por los demás. Poco a poco, la gratitud va creciendo en nosotros, al principio se muestra tímidamente, a través de un “gracias” silencioso dirigido a nuestro cuerpo, a cada célula. Más tarde, cuando toma confianza, la gratitud se expresa con voz segura a través de una observación serena de todo lo que nos rodea, de las cosas que nos hacen la vida más fácil. Por último, la gratitud se convierte en un gran árbol que cobija la vida en su interior, debajo de sus ramas e incluso en sus raíces. Y es en ese momento en el que la gratitud se ha transformado en un profundo sentimiento de amor por toda la humanidad, por todo el universo. La gratitud nace en nosotros pero crece más allá de las fronteras de nuestro cuerpo, abarcando a todo ser sintiente, más allá del espacio y el tiempo.

Este es el momento de desarrollar nuestra presencia, estando presentes en nosotros mismos, en nuestro cuerpo, estando presentes junto a nuestros seres queridos, estando presentes con toda la humanidad. Cuando desarrollas tu compasión, cuando experimentas esa profunda y espiritual unión con todos los seres, estás presente. Cuando apoyas desde la distancia, cuando lees mis palabras, cuando ayudas a alguien que vive cerca de ti, estás presente. Cuando no te dejas llevar por el pánico, cuando decides dejar de estar sobre-informado, estás presente desde tu mismo centro, desde tu corazón.

La gratitud es la llave que abre el candado de la felicidad. Tendemos a pensar que la felicidad es nuestro derecho, algo incluso que debemos perseguir. La realidad es que la gratitud es la que atrae a la felicidad y cuando dejamos de ir tras ella y comenzamos a invertir tiempo y amor en nosotros mismos, es ella quien viene hasta nosotros de manera inesperada, de manera sosegada.

Quiero que crezca en ti esta semilla de la gratitud hasta que se convierta en un bello y antiguo árbol que es refugio para ti y para todos. Por ello comparto contigo algunas maneras de regar esta semilla, léelo sin prisa, interioriza cada palabra.

Para un momento y dedícate un tiempo para ti… Si siempre estamos ocupados, si estamos sepultados bajo millones de responsabilidades, la gratitud se siente amenazada y huye, se esconde. Para que esta semilla crezca, antes debes hacerla un poco de espacio y debes comenzar dedicándote unos minutos a la semana solo para ti, donde puedas relajarte, donde puedas mirarte desde dentro a través de tu respiración consciente. Comienza por un día a la semana y ve conquistando pequeños minutos solo para ti a diario. De este modo, la gratitud se sentirá segura y sabrá que puede crecer en ti, que la estás acogiendo y haciendo un espacio en tu cuerpo y mente. En esos pequeños momentos que vayas conquistando para ti, puedes aprovechar para reflexionar en las tres o cuatro cosas que hay en tu vida y que la hacen única y especial. Tal vez observes que siempre son las mismas cosas las que te hacen sentir bien, especial, es normal, pero te aconsejo que amplíes tu mirada, que vayas más allá de tu cuerpo, más allá de tu familia y que observes los pequeños gestos de personas anónimas que te hacen disfrutar de la vida, que te hacen sentir una profunda gratitud.

 

Ábrete a cualquier experiencia que el universo traiga hasta ti… Solemos vivir en una constante lucha, luchando con otros por nuestra felicidad, como si ésta fuera un bien escaso, como si fuera un tesoro al que solo algunos acceden. En esa lucha eterna que tenemos con nosotros mismos y los demás, nos imponemos ciertas metas o expectativas que se pueden llegar a convertir en las rejas de la cárcel donde nos recluimos a nosotros mismos. Abandona tus expectativas, déjate llevar por la sabiduría de la vida, del universo. Relájate, permite que el propósito de tu vida te encuentre, no luches, no busques desesperadamente la felicidad fuera de ti, está en ti, siempre lo ha estado. Cuando fluyes con la vida, ésta te sorprende, te lleva a descubrir cosas de ti mismo que no sabías que tenías, te sorprende al enseñarte tu verdadera naturaleza, puro amor y gratitud. Fluye con ellos, déjate llevar.

El corazón es la sede del amor y la gratitud…Este lugar de tu cuerpo es el que guarda la semilla de la gratitud, de donde nace el amor, de donde nace la felicidad. Acude a tu corazón, siéntate calmadamente y lleva tus manos al pecho, siente su latido, su presencia silenciosa. Tras contactar con tu corazón, dedica dos o tres minutos a agradecer aquellas cosas y personas que hacen que tu vida sea más brillante, más interesante, más significativa. Intenta sentir cómo la gratitud se expande desde tu corazón a todo tu cuerpo, a tu mente y cómo también traspasa tu piel para compartir esta emoción con toda la humanidad, con todo el planeta, con todo el universo. Esta práctica tan sencilla te ayudará a crecer interiormente, te hará sentir equilibrado y sereno. Incorporar este hábito a tu día a día, lo cambiará todo, te transformará por completo.

 

Recuerda que la gratitud es una de las muchas maneras en que el amor se expresa. Tú eres puro amor, tú eres pura gratitud.

 

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

¿Quieres encontrar el equilibrio? Te invito a que disfrutes de la soledad.

Pasar tiempo a solas nos ayuda a conseguir una relación más sana tanto con nosotros como con los demás.

Aunque sí es cierto que somos seres sociales, de vez en cuando nos conviene estar a solas para poder reencontrarnos con nosotros mismos.

¿Crees que estar solo está mal visto? Pues siento decirte que para nada, la soledad bien gestionada es una buena oportunidad para conocernos y desarrollar nuestros puntos fuertes.

Nos permite hacer una valoración del estado en el que nos encontramos y solucionar con más calma los problemas que tengamos.

Estamos tan acostumbrados a estar siempre acompañados que cuando estamos solos experimentamos una sensación de vacío y de abandonado que no siempre resulta fácil de asumir.

Mantén una actitud positiva

La clave está en dejar de considerar la soledad como algo negativo.
Estar solo no significa sentirse solo.
Piensa en todo lo bueno que te pueden aportar esos momentos de estar contigo mismo: tiempo para reflexionar, para descansar, para entenderte mejor tanto a ti como a los demás…
Con esta actitud, la soledad puede convertirse en un regalo.

Más independencia

Estamos muy acostumbrados a depender emocionalmente de los demás, ya sean nuestros padres, amigos, pareja…
Si por cualquier razón nos quedamos solos, nos sentimos abandonados y con la sensación que nos falta algo.
Si aprendes a sentirte a gusto en esta situación, fortalecerás tu carácter, ser más feliz por ti mismo y no tanto por los que te rodean.

Fortalecer autoestima

Algunas veces el miedo a estar solo refleja una dosis baja de autoestima.
Para evitarlo, deja de depender de la aceptación de los demás.
Si te demuestras que tienes las capacidades suficientes por ti para superar los problemas sin ayuda, tu confianza aumentará de manera escalonada.

Date un voto de confianza y superarás los obstáculos con mayor seguridad.

Si te interesa tener técnicas que te ayuden a aumentar la autoestima, te invito a que visites el siguiente link: http://www.centrepsicologickaizen.com/aumentar-la-autoestima/ en el cual verás el temario que imparto para el Taller Online que puede resultarte muy útil.

Busca momentos de soledad

Si no estás demasiado acostumbrado, empieza realizando alguna actividad a solas como por ejemplo: ir a dar un paseo, a tomar un café …

Al principio te parecerá extraño, pero con el tiempo te acostumbrarás y disfrutarás de esos momentos.

La soledad bien gestionada puede convertirse en una gran aliada.

¿Quieres conocer algunos de sus beneficios adicionales?

  • Una oportunidad para cuidarte y disfrutar de la vida: aprovecha los momentos de soledad para hacer cosas que te gustan: escuchar música, leer, pasear…
  • Inteligencia emocional: las personas que están acostumbradas a estar solas suelen tener un mayor vida interior y son más capaces de comprender sus emociones y la de los demás.
  • Menos estrés: pasar un tiempo solo nos proporciona la relajación que difícilmente conseguiremos rodeados de gente. Es una forma ideal de serenarnos y de recuperar el equilibrio.

Termino este post con una frase que espero te haga pensar:

“Muchas personas sufren el miedo de encontrarse a solas, y por lo tanto, no se encuentran a sí mismas”.
Rollo May

 

Aida Canals López

Psicóloga General Sanitaria

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