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El puerperio es el periodo de tiempo desde el alumbramiento de la placenta, tras el parto o la cesárea, hasta recuperar la situación del organismo similar a la de antes del embarazo, aproximadamente 6 semanas. Se caracteriza por la vuelta a la normalidad de todos los órganos y sistemas y también por la  instauración de la lactancia materna. La 1ª regla tras el parto puede ser más larga y abundante, e irregular. Si se da el pecho puede variar el periodo de amenorrea entre unos meses y cerca de 2 años si hay lactancia prolongada.

Hoy se reconoce la extensión de este periodo hasta los 2 años aproximadamente, por los cambios emocionales, la placenta externa, el concepto del continium y la lactancia prolongada.
Durante este período de transición biológica, el bebé pasa por un estado de adaptación a la vida extrauterina lentamente.

ETAPAS:

  1.  Puerperio Inmediato: comprende las primeras 24 horas aproximadamente, siendo las 2 primeras fundamentales, y se ponen en juego los mecanismos hemostáticos uterinos y debería dar comienzo la lactancia.
  2. Puerperio Mediato o Propiamente Dicho: abarca del segundo al décimo día, actuando los mecanismos involutivos, del organismo.
  3. Puerperio Alejado o Cuarentena: aproximadamente hasta las 6 semanas tras el parto, o el retorno de la regla, si no se está amamantando. Si se amamanta, el cuerpo recupera la situación anterior al embarazo físicamente.
  4.  Puerperio Tardío: puede llegar hasta los 2 años posparto, y se acompaña de una lactancia prolongada y activa.

CUIDADO DE LOS PUNTOS EN EL PERINÉ O LA CESÁREA:

El cuidado de los puntos (en el periné o abdominales) es bien sencillo.

Te puedes duchar y lavar con cualquier jabón. Para secar la herida puedes utilizar una gasa o toalla y secar la herida a pequeños toques perpendiculares, sin arrastrar sobre la superficie. Si la vulva está edematizada, te puedes poner hielo en las primeras horas, o una compresa con infusión de cola de caballo. A los tres días de la cicatriz de la cesárea o los puntos del periné, los tejidos suturados comienzan a cicatrizar, y tienes la sensación de que la herida “tira” y sientes dolor en los puntos. Es una situación normal por la cicatrización. Si hay algún punto del periné que te moleste especialmente, puedes ir a la matrona para que valore cómo están y si te puede quitar alguno de los más tirantes y molestos. La rosa mosqueta y el árnica, ayudan a la cicatrización de los tejidos, si no hay ningún signo de infección lo puedes utilizar procurando tener los puntos siempre limpios y secos. Los puntos se suelen dar con un material reabsorbible  “se caen solos”; aunque tardan bastantes días. Las grapas o los puntos de la cesárea, te las quitará la matrona hacia los 10 días.

PÉRDIDA DE PESO:

Si el peso que has ganado en el embarazo no es excesivo, se recuperará fácilmente tras el parto. Aproximadamente, la mitad de los 10-12 kg. aumentados se van a perder durante el parto; y en los siguientes días, 3-4 kg. más. La mayor parte de las mujeres logran fácilmente, equilibrar el peso previo en las siguientes semanas. Si das el pecho, lo tienes aún más fácil, pero hay que controlar la ingesta.
La disminución de peso está compuesta por:

  • El bebé y la placenta.
  • Líquido amniótico y pérdida hemática.
  • Elevada transpiración durante la 1ª semana.
  • Involución uterina y loquios.
  • Poliuria (Aumento de la orina).

ALIMENTACIÓN:

Es buena una alimentación rica y variada, de abundantes frutas y verduras.

Elimina los fritos, alimentos precocinados y procesados, picantes. Los  lácteos, es recomendable que también los eliminines para mejorar el estreñimiento y no producir dolores intestinales a tu bebé si le das el pecho.
Come con frecuencia y sobre todo, bebe mucho líquido.
Los complementos vitamínicos sigue tomándolos (orgánicos mejor), así como ácidos grasos esenciales (para el desarrollo cerebral de tu hijo) y hierro (si tienes anemia, estás cansada o perdiste mucha sangre en el parto hasta recuperarte). Durante toda la lactancia.

¿CUÁNDO PUEDO VOLVER A REALIZAR DEPORTE?

Hacia las 6 semanas, puedes hacer deporte que no sea de riesgo, por si tienes algún accidente, es recomendable que los evites por tu recién nacido.
Si hacías algún tipo de deporte anteriormente, puedes volver a practicarlo con moderación. Si te cansas, baja la intensidad, poco a poco volverás a recuperar tu situación anterior.
Los abdominales “típicos” están contraindicados para las mujeres por aumentar la presión intraabdominal y ser factores de riesgo de diástasis de rectos anteriores, prolapsos uterinos, incontinencia urinaria, etc. Son mejores los hipopresivos.

¿EL SEGUNDO ES MEJOR?

El parto suele ser más rápido y sencillo. La dilatación suele ser más corta porque el cuello uterino se borra muy rápidamente. La vagina está más distendida y es más elástica. No suele haber episiotomía ni desgarros.
Te sientes más segura con los cuidados del bebé, aunque tienes más trabajo, se lleva mejor al relativizar los problemas. No suele haber Baby Blues, aunque se estás más cansada.
La lactancia es más fácil por la experiencia adquirida.
El útero tarda más en volver a su tamaño y puedes tener diastasis de los rectos abdominales, con más probabilidad. Los entuertos son más numerosos y fuertes.

REVISIÓN POSPARTO

Hacia la 6ª semana, es conveniente pedir cita para la revisión del posparto, en la que se realizará un examen general, la matrona verá que todo está bien, el útero, los puntos, el suelo pélvico, la diástasis de los rectos abdominales, la lactancia, tus cambios emocionales, la adaptación familiar, etc.  También se puede hacer una citología vaginal como medio de diagnóstico precoz del cáncer de cérvix, si no se ha realizado anteriormente.

Si tienes alguna duda o problema, hay grupos posparto o de lactancia, que te ayudarán en este nuevo camino.

TU PAREJA

Tu pareja también vive su propio proceso, no ha tenido al bebé dentro y no ha notado los cambios físicos, hormonales, ni emocionales del embarazo tanto como tu.

Puede tener estos pensamientos: «Ella ha cambiado», «no sé si nuestra vida de pareja volverá a ser algún día como antes», «se viene abajo y yo no sé cómo ayudar…».

Tiene que encargarse de todas las tareas domésticas y de vuestro cuidado, atender a las visitas o invitarles a que se vayan si tú o tu bebé no estáis en condiciones de estar con las visitas. Cuidar de los otros hermanos, organizar todos los papeleos, y disfrutar de su nueva familia. Si siente que tiene muchas dudas, puede acudir a la matrona, o los diferentes grupos de posparto o lactancia (donde será bien recibido), para comentar y solucionar los problemas y ver que a los demás les puede estar pasando lo mismo.

 

Marina Fernández, Matrona.

Me dedico a la lactancia desde hace 18 años como asesora de lactancia y consultora internacional de lactancia.

Matrona de We Doctor

Solicitud de consulta online con Marina: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/5013510

 

¿Te has quedado con tripita después de tu embarazo?

¿Haces muchos hipopresivos y no consigues disminuir tu tripita?

¿Tienes incontinencia urinaria cuando antes no la tenías?

¿Te duelen las lumbares más que antes?

¿Tienes malas digestiones, gases, estreñimiento?

Estos son algunos de los síntomas que puedes notar si tienes  diástasis de rectos abdominales.

Vamos a ver de lo que hablamos, es la separación del músculo recto del abdomen como consecuencia de un daño en el tejido conectivo, causado por un aumento de peso, la realización de abdominales clásicos con una hiperpresión en el abdomen, la gestación, partos complicados y/o cesáreas, el estreñimiento, etc. Esta diástasis da un aspecto externo de piel flácida y descolgada, ya que la pared abdominal no protege los órganos internos y puede ser la causa de dolores lumbares por cambios de la estática postural y/o problemas digestivos al tener en diferente disposición todas las vísceras

Un 66% de las embarazadas tienen diástasis, en el tercer trimestre.

Esta situación puede que no se resuelva espontáneamente en el postparto e incluso se mantenga por varios años si no se interviene para corregirla. Durante el embarazo se producen una serie de cambios hormonales como son el aumento de la relaxina, progesterona y estrógenos, los cuales alteran la composición del colágeno presente en los tejidos y que es necesario a la hora del parto; y hace que se debilite el tejido conectivo que une los dos rectos abdominales. A esto tenemos que añadir el aumento del volumen uterino, el aumento de la presión abdominal, el cambio del eje del cuerpo y la modificación de la pelvis aumentando la lordosis lumbar. Todo esto también afecta al suelo pélvico y se puede debilitar, como consecuencia de ello aumenta la incontinencia urinaria y se puede escapar el pis al toser, estornudar, correr, etc.

Lo bueno, es que la diástasis se puede mejorar y es reversible, puedes volver a tener un vientre más plano que el de ahora y eliminar los problemas digestivos, lumbares y de suelo pélvico si los tienes. Los abdominales clásicos están totalmente contraindicados en caso de diástasis abdominal, lo que tienes que hacer es fortalecer el transverso del abdomen y sujetar tus abdominales con una faja especial que ayuda a cerrarlos. En unas semanas de ejercicios continuados y con la ayuda de la faja podrás disminuir esos centímetros de más que se han quedado en tu abdomen y te impiden ponerte la ropa anterior al embarazo.

A veces, esta separación de rectos impide que tu bebé se coloque bien (puede estar de nalgas o en transversa), también puede dificultar que se inicie el parto por no estar el bebé en paralelo con tu espalda, o puedes tener problemas porque no entra en el canal del parto o no progresa la dilatación o el expulsivo, pudiendo llegar a necesitar ayuda con la realización de un parto instrumental o incluso una cesárea.

En el siguiente embarazo, tendrás que tener cuidado desde el principio, para que no se vuelvan a separar los rectos y así evitar este problema y sus consecuencias.

Si estás embarazada, no te preocupes, puedes hacer algunos de los ejercicios indicados para cerrarla  y también puedes utilizar la faja específica para la diástasis, y así evitar que tus rectos abdominales se separen más.

Yo he acompañado en su embarazo y parto a varias mujeres con diástasis y han conseguido recuperar su abdomen, eliminar sus problemas digestivos y del suelo pélvico; y lo mejor, sus 2º embarazos y partos han sido sin complicaciones.

Para más información puedes preguntarme en el teléfono 656 906 339 o a través de mi página web marinamatrona.com

 

Marina Fernández, Matrona.

Me dedico a la lactancia desde hace 18 años como asesora de lactancia y consultora internacional de lactancia.

Matrona de We Doctor

Solicitud de consulta online con Marina: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/5013510

 

 

 

El hecho de que el embarazo haya sido buscado y deseado no impide que algunas mujeres pasen por un estado de profunda tristeza días, semanas o meses después de dar a luz.

Lo que escuchamos a muchas mamás primerizas en los primeros meses después de tener a su bebé es que nadie las había contado lo duro que era esto de tener un hijo… que no todo es tan bonito como se lo habían pintado… efectivamente, muchas mujeres tienen o han tenido una visión muy idealizada de la maternidad y como cualquier idealización, cuando se cruza con la realidad, se produce un profundo choque y decepción que hay que poder ir elaborando.

No podemos saber con exactitud cuál es la causa de la depresión postparto pero sí conocemos unos cuantos factores que pueden intervenir en su aparición:

  1. La experiencia que se haya vivido en el parto, a veces traumática si ha habido algún contratiempo como una cesárea de urgencia, desgarros, utilización de fórceps, partos prematuros, trato frío o deshumanizado durante el parto, etc.
  2. La existencia de algún problema físico como alteración en las hormonas tiroideas, las secuelas que el parto o cesárea dejan durante un tiempo el cuerpo de una mujer (puntos, problemas musculares, hemorroides, etc).
  3. La falta de descanso y de sueño, alteran en gran medida el estado de ánimo de la mamá y también del papá.
  4. Dificultades con la lactancia que muchas veces dejan huella en la autoconfianza de la mujer y su sensación de poder cuidar bien a su bebé. Pueden llegar a sentir que le están fallando si no pueden dar el pecho o disfrutar de ese momento porque les duele.

Uno de los síntomas que más nos deben alertar para distinguir una depresión postparto de la tristeza normal o “baby blues” que sigue a los días posteriores al parto, es la capacidad de la madre para vincularse, cuidar a su bebé y cuidarse ella misma.

Si hay una profunda tristeza, con ganas de llorar inevitables durante un tiempo prolongado, un estado ansioso permanente o pensamientos obsesivos recurrentes relacionados con el bienestar de ella o del bebé, es importante que la madre consulte con un profesional que la pueda orientar, calmar y ayudar a que asuma su nuevo rol de una forma más tranquila.

En Psicología para ella trabajamos con la mujer en todo el período perinatal para prevenir y tratar las posibles dificultades que aparecen en esta etapa de la vida.

Una de las herramientas más positivas, terapéuticas y beneficiosas que hay para evitar que la tristeza normal se convierta en una depresión más incapacitante es el acudir a los GRUPOS DE LACTANCIA O DE CRIANZA. Ahí te sentirás acompañada por otras mujeres que están viviendo las mismas inquietudes que tú, podrás descargarte y expresar tus emociones sintiéndote comprendida y arropada y además tendrás la orientación adecuada por parte de un profesional que te devolverá la seguridad y confianza en ti misma.

 

Marta Trell Lesmes

Psicóloga Clínica y Perinatal.

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Marta: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/5570652

 

Es muy probable que si te digo que soy matrona pienses en  un parto. Seguramente me imagines participando en ese momento tan especial que es el nacimiento de un niño, cogiéndole y poniéndoselo por primera vez a su madre en contacto piel con piel. Como matrona te puedo decir que es un momento mágico, maravilloso. No hay nada más emocionante que dar la bienvenida al mundo a una nueva vida. O casi nada, porque la experiencia me ha demostrado que acompañar a una mujer antes del parto,  incluso antes de su  embarazo y seguir a su lado después del nacimiento puede ser igual de emocionante.

Y es que a lo mejor  no tienes  muy claro cómo te puede ayudar una matrona fuera del paritorio, incluso puede que nunca hayas ido  a su consulta.  Pero si sigues leyendo te contaré porque yo creo que si eres mujer necesitas una matrona en tu vida, incluso aunque hayas  optado por no ser madre.

¿Quién es la matrona?

Me parece importante empezar aclarando esto, para que no haya ningún malentendido. Las  matronas somos profesionales sanitarios  que nos hemos formado en la Universidad según los planes de estudio de cada país. En España, por ejemplo, una matrona tiene que estudiar la carrera universitaria de enfermería, que actualmente es un Grado Universitario de 4 años. Una vez en posesión del título de enfermera, hay que optar a la especialidad de ginecología y obstetricia. Para acceder a la especialidad de matrona hay que superar un examen de toda la carrera, el  EIR (tal vez sea más conocido el equivalente de los médicos, MIR). Posteriormente cursar dos años de residencia en un hospital público de la red nacional española dentro de una Unidad Docente, donde tenemos formación tanto teórica como práctica en distintos hospitales y centros de salud.

Y todo para especializarnos y poder trabajar basándonos en la evidencia científica y  abordar aspectos tan importantes para una mujer como son los referentes a su salud sexual y a su salud reproductiva.

¿En qué te puede ayudar una matrona?

En la adolescencia.

Estamos desde tu primera menstruación, tus primeras dudas sobre cuándo se considera que una regla es normal, qué pasa si te duele, qué productos de higiene íntima puedes usar, que controles o pruebas  tienes que hacerte…

Tus primeras relaciones sexuales, que anticonceptivo elegir, cuánto cuesta y cómo acceder a él, cuándo hacerte una citología, para qué sirve la vacuna del VPH, cuando debes ir al ginecólogo…

En el embarazo.

Estamos desde que sientes el deseo de ser madre o de no serlo. Dudas de fertilidad, cómo aumentar las posibilidades de embarazo, si tienes que hacerte algún control, si tienes que tomar algún medicamento…

Cuando estás embarazada, no solo hablamos de consejos de nutrición, de ejercicio, de cómo aliviar molestias propias de cada trimestre o los motivos para acudir a urgencias. Hablamos también de las emociones y de los miedos que nos suelen aparecer a todas las mujeres cuando estamos embarazadas. De las distintas opciones que existen de vivir el embarazo y  el parto. Te ayudamos a que elijas libremente la que mejor se adapte a ti  dependiendo de la etapa de la vida que estés viviendo en ese momento. Para que disfrutes de  tu embarazo tranquila, sin sentirte juzgada ni culpable pero  sobre todo que sea  siempre de manera segura.

En el postparto.

Una vez que ha nacido tu bebé, es cuando yo creo que más  necesitas una matrona a tu lado. No solo para vigilar  tu recuperación física o comprobar cómo evoluciona tu útero, tu herida  si has tenido una episiotomía / cesárea o cómo está tu suelo pélvico. Lo más importante del postparto es el cambio emocional. Los sentimientos que aparecen, que a día de hoy y a pesar de ser comunes en todas las mujeres, todavía son muy desconocidos y esto hace que la mayoría de las mujeres nos sintamos solas en el postparto a pesar de  estar rodeadas de mucha gente.

La lactancia materna.

Desde el inicio para que tengas una lactancia exitosa si es lo que has elegido hasta un destete respetuoso cuando tú decidas, pasando por los baches y dificultades que se presentan. Porque  a pesar de ser algo tan natural, está llena de dudas, de mitos y sobre todo de presiones sociales.

La menopausia

Esa  etapa por la que vamos a pasar todas las mujeres y que te suele pillar desprevenida. Primero porque está invisibilizada y segundo porque generalmente está reducida a dos ideas: vejez y sofocos. La primera no tiene nada que ver con la realidad y la segunda no es precisamente lo más representativo de esta etapa. Y es que a pesar de que es fundamental tener unos cuidados especiales para mantener una buena calidad de vida, la menopausia no es una amenaza para ti, sino  todo lo contrario. Con la información necesaria puede ser una oportunidad para renovarte y empezar a vivir a un nuevo ritmo que ya no va a estar regulado por tu ciclo hormonal.

Como ves, las matronas estamos contigo desde la primera menstruación hasta la última. Ofreciéndote cuidados y recursos para que cuides  tu cuerpo. Porque estar bien informada es muy importante para poder tomar decisiones empoderadas sobre tu cuerpo.

 Por todo esto,  yo desde aquí  te animo a que si todavía no la tienes,  pongas una matrona en tu vida.

 

Matrona Leticia Del Valle

Soy enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología (Matrona).

Experta en embarazo, postparto lactancia. Salud sexual y reproductiva: ciclo menstrual, infertilidad, anticonceptivos, suelo pélvico, menopausia.

Sigue mis publicaciones en:  http://www.matronaleticiadelvalle.com

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Matrona de We Doctor

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