Ser cuidador de una persona dependiente no es fácil… tienes que adaptar toda tu vida a esta nueva responsabilidad, que se puede convertir en un reto que te agota física y emocionalmente.

Por eso digo que convertirse en cuidador es un proceso, porque nadie nace sabiendo cuidar a una persona que no puede realizar las actividades básicas como asearse, movilizarse, comer, ir al baño, etc.

Creo que lo que nos impulsa a cuidar a otros, es el amor y es precisamente en esta emoción tan poderosa, donde hallamos la fuerza para acompañar en los peores momentos, donde encontramos la energía diaria que necesitamos para no abandonar, para cuidar hasta que el cuidado sea imposible de hacer en el propio domicilio.

Los retos que afrontan los cuidadores, son muchos… algunos de ellos son:

  • Ser malabaristas de obligaciones: La tarea de cuidado se suma a las muchas otras responsabilidades que tienes en la vida. En ocasiones te sientes incapaz de continuar porque estás exhausto y sientes que nada tiene sentido. Si no te cuidas, si no te dedicas tiempo y si no acudes a un psicólogo que te apoye, este exceso de tareas puede hacerte claudicar en el cuidado, adelantando la institucionalización del ser querido en una residencia o haciendo habituales las hospitalizaciones.
  • El miedo y la incertidumbre se convierten en compañeros: Cuando no sabemos qué hacer ni cómo, la incertidumbre se convierte en miedo y el miedo nos paraliza, nos impide afrontar las muchas situaciones que el cuidado traerá hasta nosotros. Para combatir la incertidumbre y el miedo, debes informarte, consulta a tu médico de cabecera, consulta a tu enfermera de atención primaria y no dudes en preguntar cualquier duda… las preguntas te hacen crecer. Rompe con el mito de que las dudas son reflejo de tu ignorancia… al contrario, indican que deseas aprender y evolucionar.
  • El amor-odio por tu ser querido dependiente: Esta ambivalencia de emociones es normal. El amor te empuja a cuidarle pero la convivencia puede ser difí Tú te estás adaptando a muchas cosas nuevas, pero tu ser querido también lo hace… de hecho tiene que aceptar que ya no es independiente y que si necesita cualquier cosa, tiene que pedirte ayuda, y eso nunca es fácil… Hay personas que se adaptan mejor a esta dependencia y otras personas que tienen más dificultades. Si observas que tienes grandes problemas para cuidar porque sientes mucha ira hacia tu ser querido, acude a un psicólogo que te pueda ayudar a regular tus emociones y te acompañe por el camino del cuidado.
  • Necesitas 48 horas al día para llegar a todo: Es así… las 24 horas habituales del día no llegan para todo lo que tienes que hacer. Asumes muchas responsabilidades y eso te agota.

Algunas cosas que puedes hacer para que el día tenga el tiempo suficiente, son: delegar aquellas tareas que puedan hacer otras personas, busca cuidadores alternativos para tener más tiempo para ti, planifica bien cada día, las comidas semanales, la medicación, las citas médicas… conviértete en un planificador experto.

El objetivo no es cuidar por obligación, lo ideal es que te conviertas en un cuidador consciente. Este tipo de cuidador, cuida desde el amor hacia la otra persona, desde su esencia. Y para ello, tienes que estar en contacto contigo mismo, debes conocerte profundamente, debes darte tiempo y aceptar que habrá días que tú te sientas agotado y necesitarás descansar y que también habrá días que tu ser querido dependiente estará de mal humor.

La tarea de cuidado ha llegado a tu vida para aprender a cuidarte a ti mismo también, a darte cuenta de que tú eres importante y por eso debes dedicarte tiempo, relajarte e invertir en ti. Y logras todo esto cuando vives en el presente, cuando dejas atrás el pasado y empiezas a vivir hoy, sin anticipar, sin recordar tiempos pasados. Es un reto, lo sé…

Yo también he sido cuidadora de mi abuela materna. Durante 8 meses, mi madre y yo nos convertimos en cuidadoras de una enferma de Alzheimer… de modo que sé lo que se siente y sé que hay días donde el amor no es suficiente y debes traer a ti tu mejor actitud y hallar la serenidad que habita en tu cuerpo.

Esa experiencia ha cambiado toda mi vida personal y profesional y me di cuenta de las muchas necesidades emocionales que tienen los cuidadores. Por eso me decidí a escribir el libro “Guía emocional para Cuidadores”, para acompañar en la distancia, para ser ese apoyo que necesitan los cuidadores.

Puedes consultar la sinopsis del libro, acceder a algunas páginas del primer capítulo y adquirirlo, desde esta página web: https://www.faeditorial.es/editorial/ciencias-sanitarias/guia-emocional-para-cuidadores-libro

Recuerda… nadie nace sabiendo cuidar… como todo en la vida, vamos aprendiendo según recorremos el sendero del cuidado.

No te olvides de ti… cuídate.

 

Elena Alameda Jackson

Licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Especialidad en Psicología Clínica y de la Salud. Máster en Psicooncología por la Universidad Complutense de Madrid.

Psicóloga habilitada para ejercer actividades sanitarias en todo el país. Experiencia profesional en Psicología Online, Formación a Profesionales y Colaboradora de la editorial Formación Alcalá.

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Elena: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3080192

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