Seamos sinceros, eventualmente se nos presentan dudas e incertidumbres relacionadas con nuestra salud, o la salud de un amigo o familiar. Generalmente son consultas puntuales,  necesitamos que nos lean e interpreten un resultado de laboratorio, que nos indiquen sobre un suplemento alimenticio para aumentar de peso y mejorar nuestra salud, asesorarnos sobre si nos conviene seguir la nueva dieta que está de moda, entre tantas incertidumbres que presentemos. Pero no nos podemos movilizar a un hospital, clínica o consultorio, por diversas razones, desde el factor tiempo, hasta el factor económico. Terminando por consultar a doctor google, rápido y sencillo de usar, solo escribimos en el buscador el dilema que tengamos, e instantáneamente se nos ofrecerá una gran variedad de páginas, con diversos resultados. Difíciles de interpretar en su mayoría, sino contamos con el entrenamiento adecuado, culminando con conclusiones erradas, sin fundamento científico, que podrían poner en riesgo nuestra salud, y la de nuestros familiares.

 Pero, ¿Qué podemos hacer?

Afortunadamente, en la actualidad se cuenta con un gran número de plataformas, donde los pacientes pueden interactuar con un profesional médico certificado, sin la necesidad de salir de casa y a muy bajo costo.

We Doctor no es la excepción, gracias a su nueva modalidad de consulta de texto, los pacientes pueden escribir sus inquietudes, adjuntar sus resultados de exámenes paraclínicos para revisión, enviar fotografías de lesiones, o cualquier información que consideren útil, tras lo cual, el doctor analizara y enviara un informe con los resultados, e indicaciones, garantizando una atención de calidad.

Así que, ya no tienes escusas, consulta con un profesional de la salud, y deja de usar Dr. Google.

 

 

 

Dra. Oriana González

Médico general.

Médico de We Doctor.

Solicitud de consulta online con Oriana: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/5308433

La inserción en la sociedad de las nuevas tecnologías ha aumentado crecientemente en los últimos tiempos. El auge de las nuevas tecnologías es un hecho y podríamos afirmar que estos avances han mejorado nuestra calidad de vida. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) llegan, prácticamente, a todos los ámbitos de nuestras vidas. Estos avances tecnológicos se han incorporado también en muchos campos científicos.

La Psicología, como ciencia en permanente avance e integrada de manera firme en nuestra sociedad, no queda ajena a esta situación. Prácticamente todos los profesionales de la psicología en su praxis utilizan o utilizarán en un futuro los diferentes medios de aplicación de las nuevas tecnologías en lo que denominamos Telepsicología.

Podemos definir la Telepsicología como el uso de las tecnologías de la información y la comunicación con el fin de proporcionar un servicio psicológico e información a corta y larga distancia, a la vez que considerarla como una designación más amplia que incluye:

  • Información (sitios webs con contenido)
  • Formación (cursos on line, foros, webinars, divulgación científica)
  • Asistencia (prestaciones de psicoterapia on line a través de diferentes medios).

Por lo que respecta a la psicología clínica, ya se han desarrollado algunos sistemas TIC con el objetivo de promocionar, monitorizar y mejorar el estado de salud de las personas, y ayudar a los profesionales de la salud en el logro de esta compleja tarea.

En estos sistemas se plantea la utilización de muy distintas herramientas para dar solución a diversos problemas; estos desarrollos no son más que los primeros pasos de lo que va a ser el futuro, y sin dudas, los avances que se produzcan en este campo redundarán en beneficio de la psicología y en una mejor atención a los pacientes en su lugar de destinatarios de esta modalidad.

Se espera que la terapia psicológica por internet experimente en todos los países un significativo desarrollo, y siendo una actividad relativamente nueva es imprescindible que se incrementen los estudios e investigaciones para abordar los nuevos problemas que pueden generarse en esta área y valorar su impacto, utilidad, importancia, sus consecuencias, los costos, la aplicabilidad, su efectividad, los límites de la intervención a distancia, las consideraciones éticas y legales, etc.

 

 

Claudia Carina Oviedo

Lic. en Psicología egresada de la Universidad Nacional de Córdoba.

Formación en Psicoanalisis, Posgrado en clínica Psicoanalítica. Maestría en Psicoanálisis.

Psicóloga de We Doctor

Solicitud de consulta online con Claudia Carina: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/3440660

¿Recuerdan aquel anuncio de 1998, al terminar el monopolio de las comunicaciones en España, cuando una nueva compañía mostraba al veterano actor José Luis López Vázquez librándose de su encierro en la vieja cabina en que le había dejado atrapado Mercero en 1972? El Tema “I gonna be – 500 miles” de los gemelos escoceses Charlie y Craig Reid (The Proclaimers) hizo el resto, dentro de una campaña sensacional, como pocas se han visto.

Ciertamente Internet lleva muchos años ya desarrollándose y son muchas las mentes preclaras que están aportando sus granitos de arena, algunas incluso desiertos enteros. Pero cual mancha de aceite, sus efectos van dispersándose por todas las ramificaciones.

La prudencia, la cautela, el sosiego han de ser necesarios compañeros de viaje para no dar pasos en falso, pues, en según qué materias, un paso erróneo podría ser fatal para futuros avances y representar incluso hasta el fin del proyecto. Este es el caso del progreso en la comunicación sanitaria entre médicos y pacientes de modo telemático.

La ética médica tradicionalmente se ha basado en el trato directo entre doliente y quien le sane. Así vista, oído, tacto y olfato de todo profesional de la salud, junto a su experiencia, pericia y recursos se ponen en juego para tratar a la persona afectada, buscan a poder ser, su curación plena y, si no es posible, al menos el alivio.

Las distancias siempre han sido un obstáculo para lograr estos últimos fines, resultando fatal cuando la enfermedad llegaba a quien más aislado estaba y donde tarde, mal y nunca pudiera llegar un médico. Tampoco las comunicaciones ayudaban, dada su precariedad, cuando no su inexistencia. Merece la pena recordar en este inciso el apoyo y asesoramiento a distancia que recibían los marineros en alta mar

Hoy, a casi dos décadas de haber iniciado nuevo siglo, nuevo milenio, vivimos la era de las comunicaciones, tanto de transportes varios, como de paquetes, mensajes, conversaciones, etc. Todo ello ha cambiado sustancialmente nuestra forma de interrelacionarnos. Lo que antaño veíamos solo en los relatos de ciencia ficción, hoy es una realidad que va in crescendo en eficacia y celeridad.

Ya no es materia ilusoria, ni ficticia, es una realidad. Ya lo decía el maestro Bretón en “La Verbena de la Paloma”, que «Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad» y gracias a un sencillo terminal telefónico, en el que previamente se ha descargado un software que ha dejado en denominarse como aplicación.

Gracias a las aplicaciones podemos leer las noticias que más nos interesan, comunicarnos con miles de lectores de todo el orbe, leer un libro, conocer con exactitud cuándo llegará el transporte que esperamos, ayudarnos en la cocina con las mejores recetas, reconocer nuestras canciones preferidas, orientarnos espacialmente en cualquier ciudad del mundo, y un sinfín de propuestas que crece por momentos y se desarrolla ad infinitum.

Podemos ver a nuestro interlocutor, intercambiar en el acto toda clase de documentos escritos y fotográficos, podemos reproducir en 3D algo que está en la otra parte del mundo, podemos ser operados por un cirujano que está en nuestras antípodas, pueden controlar nuestro pulso cardíaco desde una aplicación…

La salud no iba a escapar al mercado de ofertas cibernéticasprecisamente por lo mucho que ha progresado nuestra sociedad, restándonos tiempo hasta para controlar nuestro propio bienestar, pues no hallamos el momento de escaparnos para una revisión a nuestra consulta de referencia, bien por horarios laborales muy apretados, bien por listas de espera muy prolongadas, bien por distancias insalvables en según qué momentos…

Vivimos apremiados por lo rápido que va todo, casi sin percatarnos de que se nos escapa la vida, solo que cuando queremos cogerla puede que ya sea demasiado tarde. Por eso se va abriendo paso una nueva forma de comunicarse con los pacientesque incorpora tres criterios imprescindibles: Facilidad, comodidad y rapidez, entre otras muchas facultades.

Me refiero a la comunicación ON-Line que acelera los procesos básicos, aproximando a médico y paciente sin necesidad de recorrer distancias imposibles, y especialmente recomendado para ciertas patologías de menor impacto, que cercenan nuestras capacidades y disposiciones físicas, el simple intercambio telefónico es cada vez más frecuente, y si incorpora la imagen permite la interacción deseada en lo diagnostico y en lo empático.

Pero también, pueden poner sobrealerta al sistema sanitario cuando se identifique un problema de mayor calado o difusión que sea inabarcable por esta vía. Incluso en ese momento, pueden incorporar dichas aplicaciones mecanismos de aviso urgente (alertas alimentarias, epidemiológicas, etc.) para traslados inmediatos a centros hospitalarios donde se haga necesaria la relación presencial, pero gracias a que previamente se ha agilizado el proceso por medio de esta nueva fórmula de comunicación.

“El futuro ya es presente y no podemos ni debemos cerrarle ninguna puerta.”

La salud no podía quedarse atrás como una rémora del pasado, sino evolucionar con las nuevas necesidades que se plantean. Quién sabe si pasado mañana los propios profesionales de la medicina seremos suplantados por robots capaces de reconocer billones de opciones a partir de los indicios de que sienta el paciente (procesar todos esos datos mediante aplicaciones de análisis del Big Data).

Paradójicamente, para introducir todos los datos y después procesarlos olvidamos la mirada, cambiamos el tono y la postura y, solo después, comprendemos el alejamiento de la persona sufriente. Hasta ese día seguiremos humanizando el trato y empatizando con los pacientes tras haber adelantado camino gracias a la salud digital.

 

 

Dr. Alfonso Vidal.

Jefe de la Unidad de Dolor del Hospital Quirónsalud Sur

Prof. Anestesiología de la Universidad Complutense de Madrid. #eHealth #mHealth

https://es.linkedin.com/in/dralfonsovidal

https://www.facebook.com/Dr.AlfonsoVidal

Médico de We Doctor.

Solicitud de consulta online con Alfonso: https://tuconsulta.we-doctor.com/agenda/1048583

Wedoctor, nace en un momento en que las búsquedas relacionadas con temas médicos en Internet van en aumento. En los últimos años, están convirtiéndose en un medio clave para la localización y concertación de citas médicas, consultas o servicios personalizados.

No existe un líder de mercado que ofrezca una solución integral a esta demanda, que aporte la confianza necesaria y que explote el uso de las nuevas tecnologías para unos pacientes que se encuentran muy por delante en este sentido.

El paciente 3.0 es un consumidor altamente informado, socialmente conectado y no siempre preocupado por la seguridad de los datos que pone a disposición de otros, y altamente exigente en el servicio.

Este perfil tecnológico de los pacientes españoles se refuerza con el hecho de que tan solo un 24 % se siente ajeno a la revolución digital y reconoce adoptar los cambios de forma más lenta.

El liderazgo e involucración del consumidor español en el mundo digital viene en gran medida promovido por la alta penetración de dispositivos avanzados, como smartphones (84 % de penetración) u ordenadores personales (93 %), así como por un mayor interés por la mayoría de servicios digitales relacionados con la salud y otros sectores como la automoción y la navegabilidad, el hogar, la seguridad… (FUENTE: 100 perspectivas para mejorar el futuro del sector Salud, Fundación Economía y Salud, 2015).

La emergencia de nuevos perfiles de pacientes no solo está relacionada con el uso de la tecnología, sino también con la transformación de los flujos de información y comunicación entre pacientes, profesionales y organizaciones sanitarias.

En un informe de 2015 realizado en colaboración entre la Universitat Oberta de Catalunya Open Evidence, sobre salud e Internet, se analiza el estado actual del acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación entre los usuarios de Internet en el ámbito de la salud a nivel global. Para alcanzar este objetivo diseñaron una encuesta online distribuida durante los meses de Octubre 2014 – Enero 2015 a través del sitio web de Doctoralia en ocho países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, Francia, Italia y México.

Según recoge el informe, el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para temas relacionados con la salud es una realidad para la gran mayoría de los usuarios de Internet: el 90% declara haber utilizado está tecnología para la búsqueda de contenidos o servicios relacionados con su salud.

Si el uso de Internet es una realidad consolidada, los resultados de este estudio demuestran además la emergencia del uso de los teléfonos inteligentes (35%) así como de otros dispositivos “wearable” (14%). La combinación de los usos de estas tres tecnologías facilita la identificación de tres perfiles diferenciados:

  • Un primer grupo relacionado con aquellos usuarios de Internet que solo usan Internet. Este grupo es tradicionalmente conocido como ePacientes e incluye al 60% de la población encuestada.
  • El segundo perfil agrupa aquellos individuos que, además de Internet, disponen en un teléfono inteligente y/o tablet algún tipo de aplicación que les ayude a gestionar, medir o hacer seguimiento de temas relacionados con la salud, estilo de vida o bienestar. Este grupo lo hemos denominado como mPacientes y agrupan al 26% de la población encuestada.
  • El tercer grupo de usuarios está formado por aquellos individuos que además de las tecnologías anteriormente mencionadas también han utilizado algún tipo de dispositivo inteligente (brazaletes, relojes,…) que les ayude a gestionar, medir o hacer seguimiento de temas relacionados con la salud, estilo de vida o bienestar (ejercicio físico, dietas,…). A este grupo de usuarios lo hemos denominado wPaciente, donde la “w” pretende recoger el término “wearable”.

Desconocemos cómo será el modelo sanitario dentro de 25 años, pero si sabemos que desde ahora en adelante, cada vez estará más basado en la telemedicina, los tratamientos y consultas no presenciales y el acceso a profesionales e información en cualquier parte del globo.